Por Redacción.
Tulum, Q Roo.- El caso de Joel Lizandro, adolescente de 15 años originario de Tekax, Yucatán, ha encendido las alarmas sobre un problema delicado que afecta directamente a nuestra niñez y a la seguridad pública. El menor habrÃa migrado junto a otros menores a Tulum tras recibir una oferta de trabajo como peón de albañil, pero terminó enganchado bajo engaño por un grupo delincuencial, situación que lo colocó en un entorno de explotación y riesgo extremo, lamentablemente, este hecho derivó en la pérdida de su vida.
El caso expone que es imperativo una legislación integral que prevenga y sancione el reclutamiento criminal de menores, regule su movilidad laboral y cierre las lagunas que permiten contrataciones informales sin supervisión.
A pesar de que el artÃculo 4° constitucional ordena proteger el interés superior de la niñez y de que México es parte de tratados internacionales que prohÃben el reclutamiento de menores por grupos criminales, los congresos federal y estatales de manera imperativa deben armonizar las leyes para garantizar una protección real.
Especialistas advierten que se requiere con urgencia una Ley General que tipifique el reclutamiento criminal de menores, mecanismos de vigilancia en traslados y sanciones claras contra quienes enganchen o utilicen adolescentes con fines ilÃcitos.
La muerte de Joel revela no solo una tragedia social, sino la urgencia de armonizar leyes para evitar que más niñas, niños y adolescentes queden expuestos a redes delincuenciales
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