Manuel Solís | Desde el Caribe |
La presencia de Playa del Carmen en FITUR 2026 va mucho más allá de la promoción turística. En política, nada es casual, y menos cuando se trata de aparecer y destacar en uno de los escaparates internacionales más importantes del mundo. Lo que ocurre en Madrid tiene eco directo en el tablero local, y ahí es donde la figura de Estefanía Mercado comienza a tomar forma más allá de la administración cotidiana.
Con más de 30 reuniones estratégicas con operadores europeos, la labor oficial habla de turismo, congresos y convenciones. Pero la lectura política es otra, posicionamiento, visibilidad y construcción de liderazgo. En un municipio donde el turismo es la columna vertebral de la economía, dominar esa agenda equivale a ejercer poder real.
El encuentro con TUI Group no solo confirma el interés europeo por Playa del Carmen; valida una estrategia. Un crecimiento del 60 por ciento en visitantes no es un dato menor ni un logro aislado. Es argumento, es discurso, y es munición política para una alcaldesa que entiende que los resultados medibles pesan más que las buenas intenciones.
A esto se suma el acercamiento con National Geographic, una marca que no vende destinos, sino prestigio. La posibilidad de mostrar Playa del Carmen bajo ese lente no solo fortalece la imagen turística; construye reputación institucional. Y en tiempos donde la narrativa lo es todo, aparecer en plataformas globales respaldadas por Disney+ es también una forma de legitimación política.
Aquí entra el matiz clave, la "Feria Internacional de Turismo 2026" (FITUR) no es solo una feria, es una vitrina. Y quien sabe usarla, acumula capital. Estefanía Mercado lo sabe. Mientras tanto Playa del Carmen voltea a Europa y se presenta como un destino competitivo, moderno y alineado con las tendencias globales de turismo sostenible y de alto valor.
La pregunta no es si la estrategia es efectiva, los números sugieren que sí, sino cómo se traducirá este posicionamiento internacional en beneficios tangibles para la ciudad y sus habitantes. Porque al final, el poder que no se refleja en bienestar se diluye rápido.
Por ahora, el mensaje es claro; Playa del Carmen no solo quiere turistas; quiere presencia, peso y voz en el escenario internacional. Y en ese juego, Estefanía Mercado empieza a moverse con soltura. En política, como en el turismo, quien no se ve, no existe. Y hoy, Playa del Carmen se está dejando ver.
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